Inauguramos cursos y sección en Pivot: se trata de PIVOTINHO, un lugar dedicado a la enseñanza de la fotografía y las artes visuales para niños y jóvenes hasta 17 años. Además, nos sentimos orgullosos, agradecidos y honrados de poder hacerlo a lo grande, compartiendo con todos vosotros la entrevista que el magnífico pedagogo italiano Francesco Tonucci nos ha concedido.

Francesco Tonucci (Fano, 1940), también conocido por el seudónimo “Frato”, es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras. Realizó estudios de pedagogía en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán. Con 28 años recibió una distinción en ese campo y empezó a satirizar la realidad de la escuela mediante el dibujo utilizando el seudónimo “Frato”, nombre que surge al fusionar las primeras sílabas de su nombre. Trabajó como maestro y, en 1966, se convirtió en investigador en el Instituto Psicológico del Consejo Nacional de Investigación. Sus investigaciones “para y por los niños”, se centran en el desarrollo cognitivo de los niños, su pensamiento, su comportamiento y la relación entre la cognición de los niños y la metodología educacional. En 1991 llevó a cabo en su pueblo natal el proyecto de Ciudad de los Niños, consistía en hacer una ciudad cuyo punto de referencia sean los niños. El proyecto tuvo mucho éxito y se extendió a distintos puntos del mundo.

by FRATO

Conversar con alguien como el Sr.Tonucci, un apasionado de los niños, que ha dedicado su vida a devolverles la voz en un mundo que, “cada vez los quiere más pero les hace menos caso”, un mundo donde cada vez hay menos cabida para sus juegos y libertad, ha sido una experiencia emocionante en la que hemos trasladado nuestras dudas y reflexiones sobre la enseñanza de las artes visuales y la fotografía para los más jóvenes.

En las próximas entradas de nuestro blog os iremos contando más cosas sobre su pensamiento y obra. Ahora os dejamos con la entrevista, esperamos que os guste:

Ana Amado:Vivimos en un momento en que, prácticamente desde que nacen, los niños sufren un bombardeo constante de imágenes, situación que va in crescendo debido al uso, desde edades tempranas, de la tecnología digital, internet, redes sociales y el teléfono móvil. En Pivot deseamos que esta sobreexposición al mundo de la imagen juegue a nuestro favor y por ello apostamos por la enseñanza de la fotografía y las artes visuales.

Señor Tonucci: ¿cree que la inclusión de la herramienta de la fotografía en la clase podría fomentar valores que usted señala como fundamentales tales como como la igualdad y cooperación entre los niños, hacer que se escuche más lo que ellos tienen que contar, incluir su vida, cómo es su familia, su barrio, etc, …a través de actividades que propongan a los niños que realicen fotografías sobre sí mismos y su entorno para luego compartirlas y hablar de ellas en el aula?

Francesco Tonucci: Quisiera destacar una premisa: yo no soy experto en fotografía, sí un apasionado pero no he tenido experiencias concretas en la educación sobre el uso de este lenguaje, pero en general, considero un principio pedagógico básico pensar que los lenguajes deben ser múltiples.

Loris Malaguzzi, que fue un gran pedagogo, el padre de las escuelas de Reggio Emilia, escribió una poesía donde decía que los niños tienen cien lenguas, pero les roban 99. El tema es :¿quién roba 99 lenguas a los niños? Somos muchos. Y la escuela es uno de ellos. ¿Cómo lo hace?: ofreciendo pocos lenguajes, primando la lengua y matemáticas de forma que los demás van perdiendo importancia hasta desaparecer, como los lenguajes del cuerpo, los de las manos, los ojos…para favorecer simplemente y solo a los de la mente.

Yo creo que la fotografía se puede considerar un lenguaje que sirve para enfrentarse a la realidad, para conocerla, para seguirla, para discutirla (luego veremos como la fotografía puede ser también un instrumento político de alguna manera). En algunas de mis experiencias educativas en escuelas infantiles, las familias ofrecían a los niños que llevaran a la escuela fotos de cuando eran pequeños. Estos son documentos que ayudan a los niños a observar la permanencia en el tiempo, con lo que la fotografía puede ser una manera para que la vida fuera de la escuela, especialmente la vida familiar, entre en ella. Puede ser un instrumento que favorezca la comunicación con la familia: los padres, las madres, participan en la vida en clase contando las fotos, que construirían una base narrativa: con 4, 5 o 10 fotos una mamá o papá puede contar la vida de su hijo, ampliando la vida de la clase.

Con lo cual creo que sí , que puede ser un instrumento interesante, utilizado de esta manera.

AA: Usted habla de la importancia del aspecto científico de la enseñanza: ¿podría la fotografía utilizarse como instrumento de aprendizaje científico, al ser utilizada para el estudio, por ejemplo, de los animales o plantas en visitas escolares a granjas o huertos o cree que la mediación de la cámara supondría una merma en el contacto directo, incluso coartaría la libertad en la mirada de los niños de alguna manera?

FT: Aquí vuelvo al tema principal: lo importante es que un lenguaje no llegue a ser el único. Cuando un lenguaje se hace único siempre es peligroso. Debemos mantener abierto un amplio abanico de lenguajes. Un tema que a mí me interesa mucho es que la escuela llegue a ser la escuela para todos. Para que esto ocurra, tiene que ofrecer a cada uno la posibilidad de expresarse de la manera que más se acerque a sus capacidades, a sus gustos, sus deseos… Claro, esto implica proponer muchos lenguajes. Es muy interesante analizar el artículo 13 de la Convención de los derechos de los niños que habla sobre la libertad de expresión. Dice que los niños tienen derecho a expresarse libremente con la forma de lenguaje que prefieran y deben poderla elegir. Yo creo que la escuela no conoce la Convención porque normalmente allí esto no se percibe.

La fotografía puede ser uno de estos lenguajes, claro, no solo y no sola, porque algunas de estas operaciones se pueden hacer con la regla o con el dibujo, por ejemplo. Con la fotografía puedo seguir la vida de un animalito que criamos en la clase y puedo crear una historia documental, puedo hacerlo con una planta, o percibir diferencias entre cosas parecidas, es decir, observar que entre animales de la misma especie y raza hay diferencias…Todo esto lo podemos observar gracias a la fotografía.

Cuando vamos a explorar un ambiente (por ejemplo, los niños van al bosque), yo estoy totalmente en contra de preparar la visita mostrando antes imágenes de este ambiente que vamos a conocer, acabando así con la sorpresa y la maravilla de los niños que van a encontrarse con este lugar desconocido. Al contrario, yo soy partidario de que el primer encuentro sea espontáneo, libre, que los niños puedan sentirse como quieran, eligiendo qué es para ellos un bosque: puede ser los árboles, puede ser otra cosa, un lugar mágico, o un lugar que da miedo…

Imaginemos que vamos al bosque con los niños y cada uno lleva una cámara, pudiendo hacer 10 fotos como quieran. Algún niño podría volver con 10 fotos sobre un compañero. Esto abre un debate, una reflexión, porque si les preguntamos: ¿qué es para ti un bosque?, es muy probable que cada uno responda algo un poco distinto. Y este resultado lo podemos conseguir también con otros lenguajes: podemos pedir al niño que nos cuente su experiencia sobre el bosque, o que escriba en una papelito pequeño con pocas palabras lo que ha sido para él, o que lo dibuje…Repito: lo importante es que no se utilice un único lenguaje. Cada uno de estos lenguajes tiene su particularidad, su valor, y ninguno puede sustituir al otro.

AA: Siguiendo con este tema de la multiplicidad de lenguajes, en su texto “La verdadera reforma empieza a los tres años”, destaca la importancia del uso de diversos lenguajes de expresión para el buen desarrollo cognitivo de los niños, tal y como acaba de explicar en las anteriores respuestas. Señala que en la educación infantil se deja mucho tiempo para que los pequeños se expresen a través de la pintura y el dibujo pero que posteriormente éstos se ven desplazados por la lectura y la escritura, además de acabar considerándose “infantiles” de forma peyorativa. ¿Podría la fotografía contribuir, considerándola otro lenguaje más de expresión, a incentivar el uso de las distintas técnicas de expresión visual en edades más tardías tales como la pintura, el dibujo o el collage o cree que el uso de la cámara podría causar que los niños dejen de dibujar todavía antes? ¿Podría la fotografía sustituir en parte a la mano?

FT: Cuando pregunta si la foto puede sustituir a la mano, la respuesta es no. Ningún lenguaje debería sustituir a otro. Y estoy en contra de que se considere el dibujo como algo infantil…será porque soy dibujante…y no soy tan joven. Yo creo que cada uno de los lenguajes puede crecer con nosotros. La responsabilidad es de la educación para que no se pierda este gusto de seguir expresándose de distinta manera, especialmente en la que uno prefiera. Por eso es importante ofrecer muchos, lo cual no significa que sigamos utilizándolos todos, pero es bueno que cada uno tenga algunos lenguajes preferidos. Yo considero la fotografía como uno de ellos, con sus particularidades y sus ventajas.

Es interesante lo que usted señala cuando habla del uso excesivo y casi obsesivo de las tecnologías hoy en manos de los niños, haciendo desparecer las manos. Las manos son elementos de gran importancia en el desarrollo cognitivo de la persona, no sólo a través de las habilidades manuales, para saber hacer cosas (lo cual produce gran satisfacción). Perder esa capacidad es una responsabilidad enorme. Uno de los peligros de estos instrumentos es que en lugar de la mano, solo movilizan el pulgar.

Por ello, yo planteo la creación de talleres en la escuela que sustituyan a las aulas: talleres de carpintería, de música, de fotografía, de ciencia, de matemáticas, huerta…respondiendo a la lógica de los lenguajes múltiples, que corresponden a las inteligencias múltiples.

AA:Volviendo al tema del papel de la imagen en nuestra sociedad: ¿cree que en nuestras escuelas deberían incorporarse programas didácticos de análisis y crítica de la imagen desde edades tempranas para que los niños puedan ser conscientes de que la imagen puede ser utilizada como medio de control, de direccionamiento ideológico o poder en los medios de comunicación?

FT: Sí lo creo. Lo importante es cómo hacer todo esto. Sería interesante que saliese directamente de los niños utilizando fotografías.

Recuerdo, por ejemplo, el caso de la escuela de Barbiana de Don Milani, un cura que escribió “Carta a una maestra”, texto decisivo en toda la reforma educativa italiana y europea. En esta escuela uno de los instrumentos básicos al cual se dedicaban mucho tiempo (era una escuela activa 8 horas al día todos los días del año), era la lectura del periódico.

Si los niños leen todos los días el periódico, varios periódicos, se darán cuenta que la noticia no es objetiva, que tiene una tesis, quiere decirme y convencerme de algo. Se ha hecho muchas veces, por ejemplo,el análisis de cómo la publicidad utiliza la imagen para convencernos, para obligarnos a comprar, aprovechándose de los elementos que son para nosotros más sensibles.

Si los niños utilizasen la fotografía, por ejemplo dentro del diario escolar,para comentar noticias, es fácil que surja esta reflexión porque podrían observar cómo cambia el sentido de la noticia según se utilice una foto u otra.

by FRATO

AA: En “La ciudad de los niños”, usted analiza cómo las ciudades actuales son los lugares más inhóspitos para los niños: se planifican fundamentalmente en función del tráfico rodado y no del humano (y mucho menos de los más pequeños), segregando usos y creando estructuras herméticas, seguras y autosuficientes como el centro comercial, por ejemplo, lo cual se traduce, entre otras cosas, en que los niños no pueden jugar en la calle solos, así, donde antes se producía fundamentalmente nuestro aprendizaje, en las calles junto con otros niños y sin la presencia constante del adulto, ahora esto ya no es posible y este lugar se ha trasladado a los hogares como piezas autónomas, como resúmenes de la vida en la ciudad.

Su programa propone dar voz a los niños para que puedan participar de forma activa en la planificación de la ciudad, a fin de que vuelva a ser un espacio adecuado para ellos.

¿Considera interesante la inclusión de la cámara fotográfica como herramienta que pueden utilizar los niños durante actividades, similares a las que se proponen en el programa de “La Ciudad de los niños”, de reconocimiento, análisis y detección de aquellos elementos de nuestros entornos urbanos que disgustan a los niños? Se trataría de una especie de “guerrillas fotográficas urbanas” donde los niños con sus cámaras recorrieran y fotografiaran sus barrios para posteriormente reunir toda esta información con el fin de que ellos propongan mejoras, dibujen o construyan maquetas de su ciudad ideal, de cómo les gustaría que fuesen sus espacios de juego, etc…en clase, o en grupos de trabajo como El Consejo de los niños propuesto en su programa.

FT: Es muy interesante el título que proponéis para este capítulo porque precisamente estos días estoy empezando a escribir un libro que seguramente se titulará “Manual de guerrilla urbana para niños”, que tengo previsto y pensado desde hace muchos años.

Su finalidad es ayudar a los niños a darse cuenta de que tienen derechos y contar cómo otros niños han defendido los suyos.

Me interesa mucho la fotografía, en este caso, para ampliar herramientas que podamos utilizar. Nosotros, por ejemplo, utilizamos multas para denunciar los coches aparcados en lugares reservados para peatonales (sendas peatonales o aceras). Los niños ponen una “multa moral”, un papelito que dice usted es un maleducado porque ha aparcado su coche en un lugar reservado para los peatones, y escriben su nombre y su edad.

Yo creo que la fotografía puede asumir la misma función, no necesariamente para denunciar un aparcamiento incorrecto pero sí para dar a los niños un arma con la que puedan denunciar cuándo los adultos no respetan los derechos de los niños.

Nuestro logo es una niña armada con un tirachinas escondido en la espalda. Quiere ser exactamente lo que parece: la niña está armada, armada, claro, para protestar, no para romper cristales. Las piedras con las que protestar pueden ser palabras, multas, pueden ser fotos.

Yo creo que la fotografía puede asumir dos roles importantes: uno como denuncia y el otro como proyecto. Sería muy interesante fotografiar un espacio urbano y utilizar la foto para construir encima de ella una propuesta alternativa. Hay instrumentos muy sofisticados para hacer esto, pero yo prefiero lo simple: tenemos la foto de cómo es el espacio y con un rotulador, o mediante una transparencia, diseñamos una propuesta alternativa. Así, sobre la misma foto varios niños pueden proponer diferentes ideas y estas pueden ser discutidas: se puede escoger una o mezclar varias, preparar un proyecto, hacer una maqueta, utilizando el dibujo junto a la fotografía, que serían dos instrumentos complementarios. He visto alguna maqueta que mezclaba fotos y cosas en tres dimensiones, aprovechando madera o cartón. En un caso habían utilizado fotografías del ambiente verdadero del barrio como fondo escénico que rodeaba a la maqueta.

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AA: En uno de los talleres que proponemos en Pivotinho, el de fotografía y técnica mixta, al comienzo del mismo se les propone a los niños que realicen fotografías abstractas, de forma que, después de un tiempo donde ellos fotografían libremente lo que quieran, eligen sus fotos favoritas y se imprimen para que puedan trabajar sobre ellas con otras técnicas como dibujo, pintura y collage. Mi duda es respecto a este primer momento, donde se les propone este tipo de fotografía más abstracta a través de la muestra de una serie de imágenes realizadas por mí o por otros niños en anteriores talleres: ¿estaremos dirigiendo su mirada de alguna manera?

FT: Aquí hay una regla general: la creatividad no necesita una total autonomía y libertad. Hacer lo que uno quiere no es creativo ni valioso. La creatividad se expresa cuando se dan unas condiciones muy especiales, muy reducidas, y dentro de estas libero mi creatividad. Además, se manifiesta dejando libertad en las realizaciones y no haciendo solo una: esto es muy escolar, hacer “la cosa justa”. En el mundo creativo no existe la cosa justa, hay muchas posibilidades y recorrerlas es el camino de la creatividad, desde mi punto de vista.

Con lo cual, proponer a los niños un tema, o pedir que se muevan dentro de una indicación específica no limita su creatividad. Recuerdo una experiencia muy divertida, un taller hace muchos años, con maestros y maestras sobre el uso del barro. Lo primero que les pedí fue tener tan solo el barro en las manos para evitar la primera reacción de rechazo que mucha gente tiene sobre el barro, porque lo ven como algo sucio. Yo propuse primero solo jugar con el barro, sin producir nada. No fue posible. Al final de esta sesión de dos horas, había ceniceros, objetos…La idea era jugar, tocarlo, poner los dedos,…y no resultó así. Con lo cual yo creo que poner reglas o límites no coarta la creatividad. Lo importante es que las salidas sean abiertas: las entradas pueden ser estrechas pero las salidas han de ser abiertas.

AA: Hablando de otro tema que toca en este texto: la lectura y cómo hacer que los niños se apasionen por leer. ¿Qué opina sobre el rol que juega la fotografía como instrumento de alfabetización en el trabajo de educadoras como Wendy Ewald en USA, a través de su programa “Literacy Through Photography” donde, a grandes rasgos, ella combina el uso de la fotografía como medio de expresión para que los niños hablen de sí mismos y su entorno inmediato, al mismo tiempo que les propone que escriban sobre lo que van a fotografiar antes de hacerlo, o lean textos sobre los que trabajar fotográficamente? ¿Cree que podría utilizarse la fotografía como medio que, de alguna manera, ayude a aumentar el interés de los niños por la lectura?

FT: Hemos empezado la entrevista con esto, hablando de cómo la fotografía es una ventana abierta para que entren en la clase imágenes del mundo exterior: la mamá que cuenta, a través de esta foto, un recuerdo que tiene. Es decir, la foto como ocasión para contar algo.

Cuando los niños dibujan siempre recomiendo no preguntarles qué han dibujado, porque da la sensación de que no se comprende el dibujo sino pedirles que lo cuenten, como si el dibujo escondiese algo más de lo que se ve a simple vista. Esto mismo puede funcionar con la fotografía, pues es intrínseco a ella. Tenemos fotos que son recuerdos, son un momento en una experiencia y cuando veo la foto recuerdo la experiencia y si la veo con alguien le cuento mi recuerdo.

Me cuesta más pensar cómo, a la inversa, la fotografía puede favorecer la lectura de libros (recuerdo cuando era pequeño, como no me gustaba mucho la escuela, me encantaban los libros con muchas ilustraciones y poco texto).

La educación en la lectura tiene su momento privilegiado en la lectura, en voz alta, por parte del adulto al niño. Yo creo que en este momento las imágenes no entran porque ya las producen mentalmente los niños al escuchar las palabras.

Pero por supuesto que puede darse el proceso inverso, como decía antes, en el que la fotografía es la ocasión para narrar una experiencia. Si nosotros les pedimos a los niños, en lugar de mandarles deberes o tareas por la tarde, que son una tontería completa, que al día siguiente, después del fin de semana, o tras las vacaciones de verano, que cada uno vuelva con algunas fotos para contarlas en clase, se trataría de la lectura de una foto en la que el niño muestra su fotografía y les cuenta una experiencia a los demás.

 

PAZ VUELOMuchísimas gracias a Francesco Tonucci por su tiempo y sabiduría, ha sido un gusto poder compartir esta conversación y  trasladarla al resto de personas que les apetezca disfrutar de ella. Entrevista realizada en Septiembre de 2015.

Un Pivoteo de Ana Amado