Si eres tuerto, guiña el ojo

Si eres tuerto, guiña el ojo

Jamás he admirado nada, pero sin embargo me he asombrado de muchas cosas en mi vida. […] Yo había tenido siempre la posibilidad de dar rienda suelta a mi asombro, de no dejar que nada ni nadie limitaran, restringieran mi asombro, pensé. Esa facultad no la había tenido...